Aún puedo vivir.
No hay dulzura en el aire,
todo es insípido y cruel,
no hay árboles que canten,
todos lloran y mueren,
pero yo vivo.
Lo que más disfruto de esta dura transición
es que aprendo grandes lecciones por día,
que cada golpe destroza
dando paso a un nuevo comienzo,
que cada lágrima drena poco a poco
los venenosos sentimientos
que se hinchan en mi estómago y en mi pecho.
Muero lentamente sin morir,
así poco a poco resucitar,
reconstruir lo que perdí.
Por que creer de más es perder,
hay que aprender
a ir siempre un paso al frente de los demás,
bajé la guardia contigo
para no subirla nunca más
y ahora pierdo,
me ahogo lentamente
en este mar de incertidumbre incandesente.
Nunca, jamás digas por siempre,
y menos aún creas en uno ajeno,
nadie conoce el mañana,
y uno lleno de promesas rotas es el infierno.
No planees, sólo vive.
Yo vivo,
sea feliz o sea triste,
los recuerdos desvanecen
y los sentimientos se transforman,
todo es cuestión de tiempo.
Mis pensamientos se desbordan,
te contradices,
me sofocas,
pero a estas alturas lo disfruto,
no me importa.
Le aposté al amor mi vida,
me aposté a mí misma y perdí,
me ha demostrado que ni él mismo es eterno.
Qué despectivo,
tan selectivo.
Cuán corta vida,
apostador tramposo,
yo que te amé tanto,
traidor juicioso.
Cupido celoso,
síguete burlando de esta desdicha,
de los destrozos que ahora llamo vida,
pero sigo aprendiendo y sigo viva.
Mientras aún pueda vivir
te mostraré quién soy y qué hago aquí.
No hay dulzura en el aire,
todo es insípido y cruel,
no hay árboles que canten,
todos lloran y mueren,
pero yo vivo.
Lo que más disfruto de esta dura transición
es que aprendo grandes lecciones por día,
que cada golpe destroza
dando paso a un nuevo comienzo,
que cada lágrima drena poco a poco
los venenosos sentimientos
que se hinchan en mi estómago y en mi pecho.
Muero lentamente sin morir,
así poco a poco resucitar,
reconstruir lo que perdí.
Por que creer de más es perder,
hay que aprender
a ir siempre un paso al frente de los demás,
bajé la guardia contigo
para no subirla nunca más
y ahora pierdo,
me ahogo lentamente
en este mar de incertidumbre incandesente.
Nunca, jamás digas por siempre,
y menos aún creas en uno ajeno,
nadie conoce el mañana,
y uno lleno de promesas rotas es el infierno.
No planees, sólo vive.
Yo vivo,
sea feliz o sea triste,
los recuerdos desvanecen
y los sentimientos se transforman,
todo es cuestión de tiempo.
Mis pensamientos se desbordan,
te contradices,
me sofocas,
pero a estas alturas lo disfruto,
no me importa.
Le aposté al amor mi vida,
me aposté a mí misma y perdí,
me ha demostrado que ni él mismo es eterno.
Qué despectivo,
tan selectivo.
Cuán corta vida,
apostador tramposo,
yo que te amé tanto,
traidor juicioso.
Cupido celoso,
síguete burlando de esta desdicha,
de los destrozos que ahora llamo vida,
pero sigo aprendiendo y sigo viva.
Mientras aún pueda vivir
te mostraré quién soy y qué hago aquí.







0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada