
En las noches tristes
prefiero escribir con la luz apagada,
así la soledad no verá
si caen mis lágrimas.
Maldita noche triste,
noche de insomnio que me diste
tú, tan egoísta,
tan inconsistente,
no tengo mucho que agradecerte.
Te había enterrado tan profundo
y no sé cómo es que saliste,
y caí de nuevo en la trampa;
necedad no es perseverancia.
Así es como esta noche
se ha vuelto otra noche triste,
y vuelvo a honrarte con palabras
que escribo por que nunca dije,
sabes que no las diría.
Así es cono esta noche
te honro con lágrimas preciosas
que mi soledad no sabrá pagarte
por que el insomnio no deja otra cosa.
No quiero odiarte
ni quiero amarte,
pero me orillas a ambas,
creí que ya terminaba
pero reapareciste.
Tú, tan infinito,
tan inmortal,
sigues siendo la sombra
de mi ingenuidad,
sigues siendo el estúpido rostro burlón
en mi reflejo,
aún eres el eco
de todos mis pensamientos.
Lejos por voluntad,
pero adherido a mí con pasión.
No hay mucho que agradecer.
Te regalo esta noche triste
con sus letras, lágrimas y pensamientos,
con todo el torbellino de sentimientos
y el insomnio que has dejado,
haz lo que quieras.
Te regalo mi soledad, viste?
con su ceguera involuntaria,
con toda su inspiración reservada,
tómala, así yo seré sólo nada,
haz lo que te plazca.
prefiero escribir con la luz apagada,
así la soledad no verá
si caen mis lágrimas.
Maldita noche triste,
noche de insomnio que me diste
tú, tan egoísta,
tan inconsistente,
no tengo mucho que agradecerte.
Te había enterrado tan profundo
y no sé cómo es que saliste,
y caí de nuevo en la trampa;
necedad no es perseverancia.
Así es como esta noche
se ha vuelto otra noche triste,
y vuelvo a honrarte con palabras
que escribo por que nunca dije,
sabes que no las diría.
Así es cono esta noche
te honro con lágrimas preciosas
que mi soledad no sabrá pagarte
por que el insomnio no deja otra cosa.
No quiero odiarte
ni quiero amarte,
pero me orillas a ambas,
creí que ya terminaba
pero reapareciste.
Tú, tan infinito,
tan inmortal,
sigues siendo la sombra
de mi ingenuidad,
sigues siendo el estúpido rostro burlón
en mi reflejo,
aún eres el eco
de todos mis pensamientos.
Lejos por voluntad,
pero adherido a mí con pasión.
No hay mucho que agradecer.
Te regalo esta noche triste
con sus letras, lágrimas y pensamientos,
con todo el torbellino de sentimientos
y el insomnio que has dejado,
haz lo que quieras.
Te regalo mi soledad, viste?
con su ceguera involuntaria,
con toda su inspiración reservada,
tómala, así yo seré sólo nada,
haz lo que te plazca.
